De la capacitación al cambio: ¿cómo saber si una formación realmente está generando resultados?

Terminar un curso no significa necesariamente haber aprendido. Y aprender tampoco garantiza, por sí solo, que algo cambie en la práctica.

Esta es una pregunta que muchas instituciones deberían hacerse con mayor frecuencia.

¿Qué ocurrió después de la capacitación?

No basta con saber cuántas personas participaron o si dijeron que el curso les gustó.

Esos datos son importantes, pero cuentan solamente una parte de la historia.

Una formación puede recibir excelentes opiniones y, sin embargo, producir pocos cambios en la práctica.

Por eso necesitamos mirar más allá.

¿Las personas desarrollaron las competencias previstas?

¿Aplicaron lo aprendido?

¿Mejoraron su desempeño?

¿Se produjo algún resultado en la organización?

Estas preguntas permiten pasar de una visión centrada en la actividad formativa a una visión centrada en sus resultados.

Esto también cambia la manera de evaluar.

La evaluación no debería comenzar cuando termina el curso. Debería estar presente desde el diseño.

Primero necesitamos saber qué queremos lograr.

Después, qué evidencias demostrarían que se logró.

Y finalmente, cómo recogeremos esas evidencias.

De esta manera, la evaluación deja de ser solamente una prueba final y se convierte en una herramienta para conocer si realmente estamos avanzando hacia el resultado esperado.

Una idea para recordar:
Una capacitación exitosa no es necesariamente la que recibe mejores comentarios, sino aquella que consigue generar aprendizajes que se trasladan a la práctica.

Desde IPDI:
Entendemos la evaluación como parte del proceso formativo y como una oportunidad para verificar qué aprendizajes y resultados se están produciendo realmente.

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