No basta con que una persona conozca un tema. Una verdadera formación busca que pueda utilizar lo aprendido para enfrentar situaciones reales y obtener resultados.
Durante mucho tiempo, hablar de aprendizaje significaba principalmente hablar de conocimientos.
Aprender era conocer conceptos, recordar información y, en muchos casos, demostrar esos conocimientos mediante una evaluación.
Pero el mundo profesional nos plantea una pregunta diferente:
¿Qué puede hacer realmente una persona con lo que aprendió?
Esa pregunta está en el centro del enfoque por competencias.
Una persona puede conocer perfectamente la teoría sobre planificación, por ejemplo, y tener dificultades cuando debe elaborar un plan para una situación concreta. Puede conocer diferentes metodologías de enseñanza y, sin embargo, no saber cuál utilizar frente a un grupo determinado.
Ahí aparece la diferencia entre saber sobre algo y saber utilizar lo que se sabe.
La formación por competencias busca precisamente cerrar esa brecha.
Esto implica diseñar experiencias en las que la persona tenga que analizar, practicar, tomar decisiones, resolver problemas y reflexionar sobre sus resultados.
Por eso, un buen curso no debería terminar simplemente cuando el participante «comprendió el contenido».
La pregunta debería ser:
¿Qué será capaz de hacer después de terminar este curso que antes no podía hacer?
Cambiar esta mirada también transforma la manera de diseñar los programas de formación.
Los contenidos siguen siendo importantes, pero dejan de ser el punto final. Se convierten en recursos que ayudan a desarrollar una capacidad.
Y esto tiene una consecuencia muy importante: las actividades de aprendizaje deben parecerse, en la medida de lo posible, a las situaciones que la persona encontrará en su realidad.
Si queremos formar profesionales capaces de tomar decisiones, necesitamos darles oportunidades para tomar decisiones durante su aprendizaje.
Si queremos desarrollar capacidad para resolver problemas, necesitamos plantear problemas reales.
La formación deja entonces de ser solamente transmisión de información y se convierte en una experiencia de desarrollo.
Una idea para recordar:
Aprender no es solamente saber más. Es estar en mejores condiciones para actuar.
Desde IPDI:
Nuestro enfoque busca conectar el aprendizaje con la práctica, porque entendemos que una formación de calidad debe producir cambios que puedan observarse en la actuación profesional.
